En este apartado, es preciso conciliar el concepto de
lo absoluto dentro del ensayo. La
denominación de este concepto, dentro de los menesteres políticos y la acción
humana en general, encuentra un acomodo con otros conceptos como régimen,
historia, forma de gobernanza e ideología. La connotación teórica del absolutismo considera como premisa
principal el ideal de la ilimitación, es decir, que no existan normas que
detengan un fenómeno. Esto lleva consigo una contraparte de los postulados
divinos, los cuales, se ciernen dentro de un dogmatismo, una normatividad y un
límite.
Por ejemplo, los reyes absolutos siembran su autoría
ante el pueblo; subordinándolo sin ningún límite. Inclusive, los reyes hacen
que el Estado mismo se supedite a placer del monarca. La Iglesia se fue
desglosando entonces en ideales absolutistas que corrompían los designios
primigenios de los Escritos Sagrados. Posteriormente se engendraron movimientos
por toda Europa en donde se pugnaba en contra de esta condición.
Existió un movimiento religioso en Alemania, durante
el siglo XVI, el cual efectuó un importante desglose dentro de la Iglesia
Católica. Se empezaron a crear sectorizaciones de grupos que mantenían
diferentes ideales acerca de la religiosidad. Algunos de ellos se fueron por la
vía del protestantismo, quienes se separaron definitivamente de la Iglesia
Católica mediante desarrollos teológicos muy importantes. Estos grupos crearon La Reforma Protestante la cual criticaba
la posición de teólogos y pensadores políticos de la realidad de la época.
La premisa principal de la Reforma protestante era la
de cambiar los usos y costumbres de la Iglesia Católica, especialmente a lo que
se refería al sistema papal que dominaba a toda la comunidad religiosa. Se
pretendió reformar al catolicismo y regresar al cristianismo primitivo, es
decir, a aquella creencia de un ser supremo que no estuviera
institucionalizado, puesto que esto trae consigo, de una manera natural, la no
tolerancia de otros credos. Se pretendía regresar a la fe sin burocracia.
El anticlericalismo y la centralización de todo acto
mediante la comunicación de Cristo sin intermediación de la Iglesia y la
humanización fueron pensamientos que revolucionaron la forma de concebir al ser
humano como un ente que ve hacia él mismo dentro del desarrollo. Es aquí donde
se implantan las primeras raíces del positivismo que, muchos años después,
aplicaran Saint Simon y Augusto Comte, y que Hegel planteara filosóficamente
con la dialéctica pero desapegándose totalmente de la misticidad. Un gran paso
si recordamos que la reforma fue creada en el tiempo del medio evo y el feudalismo.
Martín Lutero, quien era un fraile católico agustino,
impulsó la reforma en Alemania. Lutero era un gran estudioso de las Sagradas
Escrituras y se percató de que muchas diligencias que efectuaba la Iglesia eran
más cuestiones administrativas y de lucro que del verdadero principio de la
religión cristiana: la felicidad. El evangelio, decía Lutero, lo ocupa la
Iglesia como vil mercancía y no para ofrecer una enseñanza cristiana.
La Reforma estuvo supeditada por los incentivos económicos
que encontraba de algunos príncipes y monarcas para poder crear iglesias
alternativas a las oficiales, las cuales, tuvieron un auge a nivel estatal y
posteriormente a nivel nacional. Los grandes exponentes de la Reforma fueron
dos personajes: Martín Lutero, de quien ya se ha hablado; y Juan Calvino,
teólogo francés quien desarrolló, obviamente, el calvinismo.
El calvinismo surge como una corriente antecesora muy
importante dentro del desarrollo económico capitalista en Europa. La usura, que
se ocupó durante mucho tiempo en el feudalismo como política, en un principio
rechazada pero después aceptada ya que traía beneficios económicos hacia la
Iglesia y los incipientes Estados, fue puesta sobre la mesa mediante severas
pugnas.
Según Calvino, es malo cargar interés al dinero,
puesto que el dinero es un ente estático. Pero que a la vez, este puede ser
fructífero si se sabe dar un buen uso. El dinero debe de prestarse a personas
en extrema pobreza sin usufructo, con otros estratos, se debe de dar una tasa
fija de pago de interés ya que sí lo pueden pagar. Este fenómeno se puede ver
como un aspecto precapitalista.
También, dentro de esta época, los teólogos
mencionados explican, dentro de su ideología, que las personas vida natural
dentro de una sociedad temporal que está sometida a una autoridad civil. Esta
autoridad civil tiene una espada que
sirve para evitar las maldades que puedan surgir de la sociedad, manteniendo
así un control. El poder político es una institución de origen divino y su
misión es la de evitar la maldad del hombre y tener una buena sociedad.
La obediencia al poder civil es, también, la
obediencia hacia Dios. Existen dos regímenes: el de la espada y la palabra, los
dos provienen de Dios.
El cristiano no ocupa la espada, se somete por amor porque la espada es buena para la
sociedad. La gestión política se sirve de buenos cristianos. Lutero tiene obras
para hacer a un buen cristiano, un buen príncipe y cómo debe de crear una buena
autoridad secular. Pero el poder civil tiene límites puesto que no puede hacer
decisiones relacionadas a la fe. Tampoco puede esta obligar al individuo a la
fe puesto que la religión es personal.
Poco a poco, la política se
va apartando de los preceptos antes mencionados. Los pensamientos metafísicos,
éticos y religiosos son cambiados por un materialismo objetivo de los hechos
humanos.
Nicolás Maquiavelo entró,
con un fuerte ideal, que hubo de inmiscuirse sobre los menesteres políticos a
través de la crisis del pensamiento en el siglo XV y principios del XVI.
Existió una ruptura muy marcada entre el ser y el deber ser, los valores
morales y la reflexión sobre los hechos políticos y el encausamiento de este
fenómeno.
Dentro de la obra más
importante de Maquiavelo, titulada El
Príncipe, se desmenuza el hecho de cómo se vive y cómo se debería vivir. La
innovación de este escrito radica en que Maquiavelo tuvo una visión más
realista acerca de la concepción del poder a través de un enfoque utilitarista
de la política como herramienta.
Haciendo un acercamiento de
realismo, Maquiavelo encuentra una visión pesimista del hombre; quien no es
bueno ni malo. El hombre, según Maquiavelo, tiende a comportarse de forma
negativa, quien es político, debe de tener en cuenta esta condición inherente a
su condición de hombre, de humano. Los aspectos negativos pueden ser aspectos
que se reproduzcan en la práctica de la política también.
Como menciona el escritor e
historiador Mario A. Rulfa en su obra Maquiavelo,
este retoma los pensamientos filosóficos de los grandes clásicos griegos
para escribir su obra: “Maquiavelo retoma el concepto de areté configurado antes de que el
pensamiento de Sócrates, Platón y Aristóteles lo hubiesen transformado en
«razón». En particular, el pensador florentino parece hacer suya la condición
de areté empleada por
algunos sofistas. En palabras de L. Firpo la virtud es vigor y salud, astucia y
energía, capacidad de previsión, planificar, de constreñir. Es, sobre todo, una
voluntad que sirva de dique de contención ante el total desbordamiento de los
acontecimientos, que imprima una norma –siempre parcial, por desgracia, y
caduca– al caos, que construya con tenacidad indefectible un orden dentro de un
mundo que desmorona y se disgrega de forma permanente”.
Para el autor
italiano, los menesteres de la humanidad se encuentran supeditadas dentro de
dos vertientes: la suerte y la virtud y la libertad. Para que el libre albedrío
no se apague, el azar es árbitro de la mitad de nuestros hechos. Pero es el
mismo ser humano quien tiene la facultad de dirigir y destinar su propio camino
en la vida.
Dentro del
contexto histórico, Maquiavelo observó a Cesar Borgia y construyó una teoría
basada en que el príncipe debe de mantener estable a la población y su
territorio. Para asegurar la paz de estos dos, debe mantener también un
ejército profesionalizado.
Un príncipe debe de ser
temido más que amado. No se debe dudar, nunca, a quien mantiene un ideal
contrario al estipulado. Por otra parte, para mantener al pueblo tranquilo y
subordinado, el príncipe debe de divertirlo. Las mentes brillantes deben ser
captadas en beneficio del príncipe.
En materia política, es muy
importante que el príncipe efectúe alianzas con los más débiles para poder
hacer frente a los fuertes.
Un príncipe, como parte de
las buenas características, debe estar siempre desconfiando y no fiarse de
cualquiera. Debe de tener suma delicadeza al momento de elegir a sus amigos y a
sus allegados más íntimos. Debe de poner un ejemplo intachable para que sea un
modelo a a seguir y se dé a respetar mediante el miedo a los súbditos. Si
existiese un conato de rebeldía, el príncipe debe dar un castigo ejemplar para
que no exista otra insinuación, siquiera, de repetir tal rebeldía. Esto
obligará a los súbditos temer la
autoridad y no tener una voluntad de afrontarla.
Pero el príncipe no deberá
de exceder en el poder puesto que el miedo que sienten los súbditos puede
convertirse en odio. Lo que se consigue con los castigos pues, deberá ser el
respeto de los súbditos frente a su autoridad.
Aunque esta concepción de
poder fue utilizada por mucho tiempo, en Francia del siglo XVI, Juan Bodino
quien es un gran pensador y filosófico, afirmó que el origen de la autoridad
está en el pacto social que se genera entre las diversas familias que son los
componentes de las élites de la sociedad quienes tienen un mutuo acuerdo en una
persona o institución para que se ejerza la autoridad y un gobierno que la
emana.
Por esta razón, el poder
político, para Bodino, es el resultado de una relación social culminada en un
pacto y la persona que ostentará el poder deberá tenerlo en absoluto y sus
decretos deberán ser obedecidos por todos.
Para Bodino, Dios es el fundamento de la
razón humana y de la naturaleza humana; es el eje rector de la estructura
política del ser humano. Posteriormente, los hombres se ponen de acuerdo para
buscar una autoridad entre ellos mismos. Por ello el Estado no ha de estar
determinado por la Iglesia, pero sí ha de respetarla.
Entonces, el hombre, por consenso general,
designa a su líder quien ha de guiar a la sociedad por el buen camino del
desarrollo y de la civilización para que perdure una sociedad y tenga una
evolución positiva.
Existen diversas formas posibles de
gobierno, teniendo en cuenta dónde se concentra la soberanía:
En la democracia el pueblo como cuerpo
posee el poder soberano. En la aristocracia la soberanía es poseída por una
menor parte de dicho cuerpo. En la monarquía la soberanía se concentra en una
persona.
Para Hobbes, quien pretendía ser un prócer
en la iniciación de la filosofía de la política y quien discrepaba del concepto
aristotélico de que el hombre es un ser animal (zoo politicón), argumentó que la sociedad se establece mediante un
acuerdo artificial que está supeditado a intereses subjetivos de élite que
busca, entre otras cosas, una seguridad en base al temor de los demás.
En la obra de Hobbes, denominada Leviatán, se concibe el poder absoluto y
la caracterización de un dios mortal. El estado de naturaleza del hombre
significa, para Hobbes, un estado permanente de lucha del ser humano con sus
coterráneos. Se vive en una eterna pugna: “El
hombre es un lobo para el hombre”, Este ser humano, estando en este mismo
estado de naturaleza también es racional que se puede emancipar del desorden y
provocar una paz.
Para lograr una vida estable y que el
estado de naturaleza no se genere por los instintos del hombre, los individuos
se subordinan, de una manera consciente, a derechos en favor de un tercer
actor; derechos que se ceden mediante un contrato, un consenso. La República o
Estado (Leviatán) mantiene, entonces, una sesión de derechos de los individuos,
derechos que son inmutables y permanentes.
Entonces, el Estado o República mantienen
un poder que no se le puede quitar; es el máximo soberano que engendra, dentro
de sus fauces, la fuente del derecho del individuo, sea esta de carácter
político, económico, moral o social.
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Obras completas en latín. S.
THOMAE DE AQUINO OPERA OMNIA recognovit
ac instruxit Enrique Alarcón automato electronico. Pampilonae ad
Universitatis Studiorum Navarrensis aedes A. D. MMI.
Pastor
Marialba, Nueva Historia Mundial, Santillana, México, 2008.
Maquiavelo
Nicolás, El Príncipe, Porrúa, México,
1988.